
Al final resultaron ser un grupo de 10 personas de entre 48 y 83 años… así que el paso era lento y para mí representó una prueba de fuego pues estas personas solo hablaban chino y yo tenía que traducirles todo.
La primera semana fue de retiro espiritual en la ciudad de Muringoor. Luego en Bangalore visitamos iglesias, orfanatos, leproserías, templos. Nuestros amigos de Hong Kong pudieron aprecias los distintos aspectos de la cultura en India y también la dimensión misionera de nuestra congregación.
Luego de que el grupo regresara pude pasar unos días con mi familia y fue un encuentro muy gozoso.
De regreso en Hong Kong este grupo compartió con los demás cristianos sobre lo que más les había impactado: la oración en las familias, el cuidado de los mayores y otras cosas. Fue además una excelente manera de practicar el difícil idioma cantonés…