
El último periodo en la historia de Shenzhen se inicia en el año 1979 cuando el gobierno central decidió conceder a la ciudad el rango de prefectura. En 1980 se la reconoció oficialmente como una "zona económica especial", la primera que se concedía en toda la República Popular. La declaración de zona económica especial, unida al bajo precio del suelo y de la mano de obra, provocó que gran número de empresas de Hong Kong se trasladaran a Shenzhen, con el consiguiente auge económico y urbanístico para la ciudad. En pocos años, Shenzhen pasó de ser un pueblo de pescadores a una gran metrópoli y uno de los principales centros de producción del país, de hecho es una de las ciudades de más rápido crecimiento del mundo.
Allá por el año 1997, el P. Bernardo Hurault y Alberto, fuimos a visitar la “iglesia” de Shenzhen. Una comunidad vibrante de católicos que se reunían en una muy vieja y dilapidada escuela. Centenares de gente participando, aunque al “padre” no se le veía porque estaba dentro de una pequeña clase, solo llegaba su voz por medio de megáfonos.
Los tiempos han cambiado. Hoy Shenzhen tiene tres iglesias católicas. Hace un par de semanas el P. Jojo, acompañado de otros sacerdotes de Hong Kong y de un grupo de feligreses fueron a visitar a los cristianos de Shenzhen pasando el día con ellos y compartiendo fe y vida.
Nos cuenta el P. Jojo:
“Me siento muy feliz al ver la vitalidad de la fe en China y poder ver y admirar a estos cristianos que en medio de retos y dificultades siguen perseverando en su fe. Que Jesús Resucitado nos dé a todos la fuerza y la valentía para seguir siendo sus testigos. Y en nuestra plegaria, acordémonos de estos cristianos de China y oremos por ellos”.