
Nuestro compañero, el P. Jojo Ancheril, acaba de cumplir su primer año en China y su primer año de estudio del idioma. Le falta al menos un año más. Pero ánimo y valentía no le falta pues ya celebra la misa en cantonés en su parroquia de Hong Kong.
Claro que esto me recuerda un incidente de hace muchos años cuando estaba aprendiendo tagalog en Filipinas. Lo recuerdo como si fuera hoy. Fue mi primera misa en tagalog en una capillita de barrio. Yo estaba feliz al terminar la celebración, hasta que una viejita se acerca y me dice: “Padre, no se moleste; en adelante puede seguir celebrando la misa en inglés”. ¡Así de fuerte son estas “señalizaciones negativas”!
¡Ánimo, Jojo!!!