
En la antigüedad, los chinos tenían la costumbre de rendir homenaje a la Luna. Los registro históricos muestran que ya en la Dianastía Zhou hace más de 3.000 años, se había celebrado una acción ritual anual de rendir homenaje a la Luna en esta fecha, ofreciendo en tributo bajo la Luna tartas lunares, sandías, manzanas, dátiles chinos, ciruelas, uvas y otras frutas para festejar las buenas cosechas otoñales y orar por otras buenas recogidas agrícolas y por la felicidad familiar.
En la actualidad, ya no se practican tanto las ceremonias tradicionales arriba mencionadas, pero los chinos siguen manteniendo la antigua costumbre de contemplar la Luna disfrutando el banquete familiar. Las múltiples costumbres y hábitos para celebrar la Fiesta del Medio Otoño han reflejado el amor de la vida y las aspiraciones a la felicidad de la gente.